que llueva alegria y felicidad en vuestras cosas

que el agua que os mando borre todo lo malo, lo que os lastima

que vuestro sexo sea húmedo con las gotitas con las que cubriré vuestros cuerpo

que vuestra tierra germine con un millón de margaritas

que (!ojalá¡) pueda llenaros una lagrima mía, aunque solo sea una, de felicidad